¿Sabes qué es lo que te limita?

“Me expreso fatal en público”, “Mis compañeros son mucho más inteligentes que yo”, “No valgo para esto”, “No sé me da bien redactar”, …


¿Cuántas de ellas te suenan? Y, sobre todo, ¿Cuántas de ellas dices o piensas sin parar? Todas estas frases tan cotidianas que te he presentado, son creencias limitantes.


Las creencias limitantes son ideas u opiniones sobre nosotros mismos que consideramos ciertos, sin que necesariamente lo sean, y que condicionan nuestra vida.

Estas ideas que nos hemos ido formando a lo largo de nuestra vida, proceden del entorno en el que hemos vivido, la experiencia y/o las opiniones de otros.


Puede ser que en alguna exposición de clase te pusieras nervioso, y como no salió bien, ya nos reafirmamos en la creencia de que somos incapaces de hablar en público. Esta idea totalmente infundada, se queda perenne en nuestro subconsciente, y provoca que en situaciones similares creemos este patrón de conducta limitante para nosotros mismos.


Además, existen otro tipo de creencias limitantes que en apariencia son positivas, pero que nos provocan un efecto inverso en nuestro desarrollo personal. Como, por ejemplo, la creencia de que debemos gustar a todo el mundo para que quieran ser nuestros amigos. Cuando esto no sólo no nos hace felices, sino que coarta nuestro desarrollo.


Si queremos ser un poco mejores cada día, tenemos que identificar y cortar de raíz estas tendencias limitantes. Para ello, tendremos que empezar por hablarnos bien y ser comprensivos con nosotros mismos.



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